19/3/10

La selva se imagina lejana,
todo es un mar de apariencia,
la sombra se encuentra cercana
y más cerca aún la conciencia.
En los ambientes asfixiantes
se critica la decadencia,
mientras se toman calmantes
y otros peligros de la ciencia.
Ya no soy aquel que era antes,
ya no me visita la demencia,
mientras, me busco en los encantes
que arañan la desavenencia,
tomo toda clase de entrantes,
me arrojo entre las grises sentencias,
me acuno entre los desastres
y otras promesas de la inclemencia.
Soy amigo de los cafres
soy amigo de la indecencia,
me hago y me deshago las paces
intuyo todas las guerras,
me ahogo en los nano-mares,
conozco tus estratagemas,
me ahogo en los mini-bares,
me infecto de benevolencia,
me salen amores-tóxicos a pares,
que se esconden en la violencia,
toman sombra en los portales
quejándose de alguna dolencia.
Cuando me asedian los males
me lo tomo con paciencia,
les echo a los potajes las sales,
pruebo la sopa de la indiferencia,
¡que yo sé lo que tú vales!
te cebas de vanidosa flatulencia,
te preguntas si tú cabes
entre tanta intransigencia,
pero no sólo tú cabes
si no que tienes experiencia,
en buscar en la arena los metales
que se perdieron en la fiesta.
Sumas y restas por las calles
todo lo que se te encuentra,
te doy la cuenta y hasta los detalles
pero tú prefieres que te mienta.